19 de octubre de 2018

¡18 años!

El mes pasado Mini Yo cumplió dieciocho años y para cualquier persona es una edad importante en nuestra vida porque entramos en otra etapa al ser mayores de edad y aunque para Mini Yo no es realmente así quería que fuese un día especial y que recordase durante mucho tiempo este cumpleaños. Por eso le regale el viaje a Disney como os conté en el post Disneyland Paris: el regalo por los 18 años de Mini Yo pero no quería dejarla sin regalo ese día cuando se despertase, así que como le gustan mucho los álbumes de fotos, le había hecho un Hoffman de sus dieciocho años de vida. El álbum tiene casi cien páginas y seiscientas veinticuatro fotos y me ha llevado ocho meses de trabajo, pero el esfuerzo ha valido la pena porque le encantó; mientras lo veía iba nombrando a las personas que aparecían en él, los lugares en los que había estado...Luego se fue a comer con los abuelos y con sus primos, por la tarde Margarita (la señora que la cuida) le regaló su primera barra de labios y después su tía Beatriz le llevó a comprar un reloj, sus primos le regalaron una preciosa cruz de plata con su nombre, ellos la tienen igual porque se la habían regalado en sus comuniones y a Mini Yo le gustaba mucho. Y para terminar el día, cenamos toda la familia junta en uno de sus sitios favoritos "La taberna del herrero" donde había reservado un pequeño comedor para nosotros y que decoré con dos grandes globos que representaban su edad. Mis padres le regalaron una preciosa pulsera con su nombre que era de mi madre, mi tía Uchi una sortija, mis tías una gargantilla...
La verdad es que estaba toda emocionada y muy nerviosa cuando finalizó el día pero sobre todo estaba feliz. Y eso que aún le quedaba celebrar su cumple con sus compañeros de colegio que lo hizo dos semanas más tarde, y donde disfrutó muchísimo con los diferentes juegos y actividades que le prepararon.
Así que espero que sus 18 años los recuerde durante mucho tiempo como una fecha especial en su vida.

31 de julio de 2018

Superado el primer curso de Transición a la Vida Adulta

Este junio Mini Yo terminó su primer curso de Transición a la Vida Adulta, etapa que va dirigida a adquirir una mayor autonomía tanto a nivel personal (asearse, vestirse y desvestirse) como en la vida diaria ( hacer la compra, cocinar, limpiar...) y también les van introduciendo en el mundo laboral (tienen diferentes talleres para ver en cual encajan mejor).
Y como ha ido el curso? pues mucho mejor de lo que pensaba ya que sus informes han sido muy buenos, realmente estoy sorprendida porque uno de los talleres era de carpintería y se le ha dado verdaderamente bien y este ha sido el comentario del profesor: "te gusta manejar todo tipo de herramientas eléctricas, eres muy respetuosa con la seguridad de ti misma y de los demás, mantienes un ritmo de trabajo adecuado, constante..."
Otro de los comentarios que ya sabia es que es capaz de hacer más cosas de las que ella cree y de lo que los demás pensamos, lo que ocurre es que siempre dice que no sabe por sistema pero si se insiste y se está con ella, Mini Yo es capaz de hacerlo sola y sin ayuda solamente necesita un adulto a su lado para sentirse segura.
Así que después de leer sus "notas" como las llama Mini Yo, la verdad es que estoy realmente muy contenta por como le ha ido el curso. Ahora toca descansar, relajarse y disfrutar de las vacaciones para coger fuerzas para un nuevo curso.

15 de julio de 2018

Tripitimos: Vacaciones en Islantilla

Hace una semana que regresamos de pasar unos maravillosos, fantásticos e inolvidables días de vacaciones familiares en nuestro paraíso particular: Islantilla Golf Resort. Esta ha sido nuestra tercera vez, y vamos porque todos nos sentimos como en casa pero sobre todo por lo bien cuidada y atendida que está Mini Yo en el Mini Club; y lo despreocupada, relajada y tranquila que estoy yo sabiendo que Mini Yo está disfrutando muchísimo de todo: mini club, pintacaras, mini disco, cine...
Este año, Mini Yo tenia más libertad: podía entrar y salir del mini club sola, bajar al comedor sin acompañante, ir ella al pinta caras, deambular por el comedor a la hora del desayuno (inciso: bajamos a desayunar sobre las 08:30 para no molestar excesivamente a otros huéspedes) y esa libertad ha contribuido a mejorar su autonomía y su autoestima. Y no os penséis que soy una cabeza loca y que no estoy pendiente de ella durante esos días, pero lo que hicimos para que pudiera andar sola por el hotel fue: primero que se aprendiese el número de habitación y cada vez que íbamos juntas, Mini Yo la buscaba por el pasillo con la llave y abría la puerta, después decirle que si se perdía fuera a recepción y por ultimo en el Mini Club le hicieron una pulsera con su número de habitación por si se desorientaba; así yo estaba tranquila y Mini Yo feliz porque iba ella sola (no siempre) pero bastante a menudo.
Por qué hemos vuelto por tercer año consecutivo al Islantilla Golf Resort? porque todos nos sentimos como en casa; que se acuerden de ti, te den un abrazo y sonrían al verte te hace sentir que estás entre amigos; Mar, la camarera que atendía nuestra mesa y que en cuanto nos vio nos puso un cartel en una mesa para que siempre tuviéramos la misma; Alicia (repostera) que al vernos y decirle que nos encantaba su tocino de cielo dijo que lo iba a hacer y nos avisaría, y este año ha hecho unas tartas de mousse de chocolate que al comerlas rozabas el cielo de gusto (estoy salivando mientras lo escribo solamente al recordarlas) sin olvidar la fantástica tarta que hizo el día de nuestra llegada para mi sobrino, Juan, que cumplía años y que previamente habíamos encargado; Kristilla, la persona que hace los cocteles y, nos pone las copas y los smothies...y por supuesto no puedo olvidarme el enorme y cariñoso abrazo en el que nos fundimos Bea (animadora) y Verónica (capitana de los animadores) y yo al vernos; que una animadora del año pasado, Lidia, que está de vacaciones en Islantilla se acerque al hotel para saludarte y ver a Mini Yo, y a otros niños; que te acerques a conocer a la persona que hace las reservas, Ely, para poneros cara; al director del hotel para agradecerle la carta de bienvenida y te dediquen su tiempo...por todos esos detalles personales que hacen de tus vacaciones sean inolvidables, y que nos sintamos apreciados y queridos hemos vuelto...y espero que volvamos e incluso hemos hablado de pasar más días pues seis nos saben a poco.
También es reconfortante y muy agradable encontrarte con otras familias que repiten, y que te comenten que ven mucho mejor a Mini Yo.
Pero si hemos regresado ha sido sobre todo por el equipo de animación, porque ellos son los que han cuidado, atendido y se han preocupado por Mini Yo; gracias Bea, María, Raquel, Patrick y Verónica porque toda la familia ha disfrutado viendo a Mini Yo jugar con los otros niños, participando en los juegos de la piscina, bailar en la mini disco...vosotros habéis hecho posible que el día de nuestra marcha Claudia, Diego y Lucia (entre otros) se fundieran con Mini Yo en un gran abrazo y le dijeran que el próximo año se volverían a ver.
Y que Mini Yo a su vuelta a casa diga que quiere aprender a leer y a escribir porque ella quiere trabajar en el Mini Club del hotel, eso indica lo bien que se siente y lo feliz que es Mini Yo allí; y por todo lo que acabo de escribir es por lo que hemos tripitido nuestras vacaciones en Islantilla Golf Resort (nuestra casa de vacaciones).

13 de julio de 2018

¡Hemos cumplido cinco años!

Pues sí, este lunes ha hecho ya cinco años desde aquel primer post, y la verdad me parece increíble...nunca hubiera pensado que escribir sobre la vida de Mini Yo iba a proporcionarme tantas alegrías, que iba a conocer virtualmente a personas a las que "aprecio" y con las que comparto muchas cosas aunque no nos conozcamos físicamente.
Parece mentira que haya escrito 156 post y que el blog tenga más de 55.000 visitas, que haya personas que nos leen y siguen desde el principio, y sean participes de la evolución y mejoría de Mini Yo; porque uno de los objetivos era plasmar sus progresos para que si alguna persona aterrizaba aquí por casualidad y estuviera pasando por un proceso similar viera que trabajando se consiguen progresos. Pero sobre todo, tengo que decir, que me ayuda muchísimo a mi en los malos momentos porque releer viejos post y ver sus progresos me hace seguir adelante; pero sobre todo estimula, las palabras de aliento y ánimo que me decís en los comentarios.
Así que muchas gracias a todos por estos cinco años.

21 de junio de 2018

Disneyland París: el regalo de 18 cumpleaños de Mini Yo

En septiembre es el cumpleaños de Mini Yo y este año cumple dieciocho años, una edad importante en la vida de casi todos nosotros porque alcanzamos la mayoría de edad, podemos votar, conducir un coche...y aunque Mini Yo no pueda hacer nada de lo dicho anteriormente y su status no cambiará sustancialmente porque no será un adulto como el resto;  quería hacerle un regalo muy especial y que lo recordase con cariño durante mucho tiempo. Así que pensé en algo que realmente le pudiera gustar y se me ocurrió  llevarla a Disneyland París porque las dos veces que habíamos ido a la Warner se lo había pasado de maravilla y le había encantado. Pero sinceramente no me apetecía ir sola con ella, y se lo comenté a mi hermana para que vinieran ella y mi sobrina Celia, hablando las dos sobre el viaje me dijo que era mejor que nos acompañará Juan, mi sobrino, porque así él podría quedarse con ellas mientras nosotras no subíamos en algunas atracciones ya que Celia y Mini Yo no se podían quedar solas esperándonos a la salida; cuando Bea se lo dijo a Juan, él dijo que ir a un viaje sólo con chicas no le apetecía demasiado y que quería que fuese su padre. Así que al final la familia de mi hermana ha venido al completo porque sabían que era un regalo que quería hacerle a Mini Yo y que Mini Yo lo disfrutaría mucho más con ellos. He de decir que tanto Bea como mi cuñado Ramón han sido muy "generosos" con nosotras porque además de gastar días de vacaciones para ir con nosotras también hay que tener en cuenta el coste del viaje y todos ellos habían estado en Disney hace cinco años.
Dicho todo esto nos fuimos del 30 de mayo al 3 de junio y el viaje no empezó muy bien ya que nada más llegar al aeropuerto de Bilbao vemos que nuestro vuelo tiene un retraso de tres horas, que finalmente fueron dos y que gracias a las tiendas, las nuevas tecnologías y las chuches no se nos hizo demasiado pesado, pero fue una lata sobre todo por el madrugón que nos habíamos dado. Una vez aterrizados en el aeropuerto de Paris, nuestro transfer tampoco estaba, así que llamamos por teléfono y a los cinco minutos llegó y ya nos fuimos a Disney porque nuestro hotel estaba en el parque y al llegar cola para hacer el check-in, pero cola de las que vas entre bandas, vamos algo increíble y que no había visto en mi vida. Después de dejar las maletas nos fuimos al parque, y a partir de este momento empezamos a disfrutar de todo y con todo.
Una vez en el parque nos habían dicho que teníamos que ir al Ayuntamiento para hacer la tarjeta de Mini Yo, y ahí fuimos y nos llevamos una sorpresa súper agradable: el parque está pensado para personas con discapacidades muy diversas, con la tarjeta de Mini Yo y al ser menor se podían subir con ella en las atracciones cuatro personas más y a los espectáculos podían ir con ella dos personas más, eso sí siempre tenia que estar un adulto con ella; junto con la tarjeta te dan un plano del parque indicándote a que atracciones se pueden subir. Además de las facilidades de acceso ya que no tienes que esperar grandes colas tengo que decir que todo el personal es amable, simpático, empático y muy cariñoso, no solo con Mini Yo sino con otros  niños con discapacidad, escribiendo esto recuerdo con lagrimas en los ojos la sonrisa de felicidad de un niño tetrapléjico que subió con su hermano en los elefantes voladores y mientras veíamos como su padre lo cogía en brazos para sentarle junto a su hermano a mi hermana y a mi se nos pusieron vidriosos los ojos al verlo y mi sobrino Juan me dijo que teníamos mucha suerte con Mini Yo.
Mini Yo ha disfrutado como nadie de este viaje, le ha gustado muchísimo subir a unos coches que conduces por un circuito (Autopia), se ha montado tantas veces que ya la conocían por su nombre las personas que estaban trabajando allí.
Y sabéis lo que más la ha gustado? las montañas rusas, cuanto más altas y con más vueltas mejor se lo pasaba; como dijo mi hermana: "digna heredera de su madre" pues a mí cuando era un poco más joven me han encantado y me subía a todas. Y que conste que me he subido en todas con Mini Yo en Disney y las he gozado. Y cómo descubrimos que la gustaban las montañas rusas? pues gracias a mi hermana porque Mini Yo vio la "uve" y quiso subirse conmigo, y la verdad es que a mi no me apetecía y me daba miedo por ella porque cuando va a las ferias en una pequeña montaña rusa "Super ratón" chilla, grita y se ríe como una posesa. Pero Mini Yo seguía insistiendo, y mi hermana y cuñadin se subieron con ella, y al terminar vino corriendo hacia mi diciendo que quería montarse otra vez; y a partir de ese momento se subió en todas las montañas rusas de los dos parques varias veces al día.
También disfruto viendo y haciéndose fotos con Mickey, Minnie, Donald y sobre todo con su favorito, Whinnie the pohh.
He de decir que hemos subido todas las veces que queríamos en todas las atracciones gracias a Mini Yo, y mi hermana así se lo dijo a mis sobrinos para que cuando Mini Yo no se porte bien con ellos recuerden lo bien que se lo han pasado, y que han subido en todo lo que han querido, sin esperar grandes colas, gracias a su prima especial.
La verdad que ha sido un viaje inolvidable para todos, pues la "magia" de Disney es contagiosa y recuerdas tus momentos felices de la niñez con  los personajes de las películas, pero sobre todo hemos disfrutado de la cara de felicidad y de la permanente sonrisa de Mini Yo, y le ha gustado tanto que está deseando volver.
Y entre todos le hemos hecho un inolvidable regalo de dieciocho cumpleaños que recordará a través de las diferentes fotos que tiene en un álbum que se compró allí.
Os dejo una foto de Mini Yo y mía andando por la calle principal.



27 de mayo de 2018

La comunión de Celia: el segundo acto social de Mini Yo

El pasado domingo mi sobrina, Celia,  hizo su Primera Comunión. Y para Mini Yo era su segundo acto social importante pues ya había asistido a la comunión de Juan, su primo; y tenia un buen recuerdo porque se lo pasó genial. Le compre un vestido y esta vez si pudo ir con manoletinas ya que ahora se llevan con un tira y llevaba el pie agarrado. Por si acaso las que llevaba no duraban todo el día tenia unas de repuesto en el coche pero fue capaz de andar con ellas bastante bien y no destrozarlas.
Amaneció un espléndido día, la misa era por la mañana y después íbamos a comer. Esta vez nos sentamos en el primer banco pues sabia que no iba a tener que salir porque no iba a emocionarme demasiado y aunque hubo momentos emotivos, y alguna punzada de envidia por lo que significaba ese momento en la vida de mi sobrina y que no he podido vivir con Mini Yo; lo cierto es que lo viví con mucha alegría. Al terminar la misa, a la salida de la iglesia, todo el mundo le dijo a Mini Yo lo guapa que estaba con su vestido y sus manoletinas, que nos podéis imaginar la ilusión que le hizo.
Cuando llegamos al restaurante (un bonito chalet familiar reconvertido), que se llama Deluz nos hicimos fotos en el jardín y Mini Yo quiso hacerse algunas conmigo porque decía que yo también estaba muy guapa. lo cual es muy raro en ella: tanto que yo esté guapa como que quiera hacerse fotos conmigo. Después de la comida los niños tenían unos monitores para organizarles juegos, mi hermana había dicho que Mini Yo era especial y le dijeron que habría un monitor especializado. Cuando el monitor vino a buscar a nuestros niños, la sorpresa de Mini Yo fue enorme ya que el monitor era Javi al que conocía de varios cumpleaños de sus compañeros del colegio; así que al vernos, me dijo que no me preocupase por ella y que disfrutase; y vaya si lo hice: conversaciones sin interrupciones con la familia de mi cuñado, con mis hermanas, comer sin estar pendiente de Mini Yo, tomar una copa tranquilamente en el jardín...aunque de vez en cuando miraba por las ventanas para ver si Mini Yo estaba pasándolo bien, y sí, era una más. Al finalizar el día, Mini Yo estaba agotada pero feliz por lo bien que lo había pasado y lo mucho que había disfrutado.

Nota: Pongo una foto de lo guapas que estábamos las dos (no tengo abuela).














13 de mayo de 2018

Mini Yo hace la compra

Cada vez más le gusta a Mini Yo ir a hacer la compra conmigo, antes de ir le suelo decir lo que vamos a comprar por dos motivos: primero para que ejercite su memoria cuando le preguntó que hay que comprar y segundo para que no pida nada extra; cuando llegamos al supermercado ella sola coge la cesta y se va a comprar todo lo que suele desayunar, es decir: sus petits, sus yogures, sus zumos, sus actimels y sus batidos de chocolate. Después me busca y me ayuda con otras cosas que nos hacen falta. Tengo que decir que ya casi nunca pide que le compre caprichos porqué sabe que hemos venido a hacer la compra. Al terminar se va a la fila y espera sin ponerse nerviosa luego coloca las cosas en la cinta y me ayuda a meterlas en las bolsas. Al salir, nunca lleva una bolsa, todas me las da a mi, salvo que no pueda con todo y entonces lleva una que casi no pese. Una vez en casa, Mini Yo guarda todas sus cosas en el estante de la nevera que corresponda y en los diferentes armarios de la cocina; al terminar de colocar sus cosas suele ayudarme a colocar el resto de la compra.
Alguna vez, entra ella sola al supermercado a comprar alguna cosa que necesitamos mientras yo la espero fuera (donde están las cajas) por si tiene alguna duda o surge algún problema, aunque por ahora no ha hecho falta que yo intervenga. Y ella sola ha sido capaz de hacerlo.
Así que poco a poco va adquiriendo más autonomía, más independencia y realmente se siente muy satisfecha y orgullosa de si misma cuando es capaz de hacerlo sin nada de ayuda. Y yo también.